[Entrevista] Diego Fischerman: “Escribir sobre música es hablar de un lenguaje con otro lenguaje”

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Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

Fotografías: Catalina Oportus

Son cerca de las 11 de la mañana del sábado 7 de noviembre. El Hotel Diego de Almagro -que fue el encargado de alojar a los 54 invitados que protagonizaron la quinta edición del Festival Puerto de Ideas- es azotado por un sol enceguecedor. Junto al aire matutino -un aire que no parece corresponder al mes que cruzamos- entra el periodista, escritor y crítico de música, Diego Fischerman. Luego de saludarnos, y caminar hasta el restaurante del hotel, nos sentamos, e iniciamos una conversación sobre el oficio de crítico, el rol de éste, y -obviamente- música.
  • ¿Qué rol cumple el crítico en el desarrollo de la música?
Es complicado porque en la pregunta presupones que el crítico tiene un rol o un aporte. Entonces debemos preguntarnos si la crítica tiene alguna incidencia en el mundo musical. Se sabe que han habido compositores muy sensibles a las palabras del crítico, y que han incluso cambiado cosas según las sugerencias de un autor; pero la mayoría no. La mayoría hace lo que tiene que hacer sin ningún cuidado por lo que diga el crítico. En este punto debemos preguntarnos a quién se dirige el crítico: ¿habla con el músico o con la audiencia? Me parece que actualmente quien escribe sobre música establece un dialogo con la audiencia, con el público. 
Sin embargo -en mi experiencia personal- sucedió una anécdota interesante con Mercedes Sosa. Critiqué muy duramente un concierto de ella, en un momento en que era intocable. Mercedes había hecho un gran concierto en el Luna Park. Incluyó un cuarteto de cuerdas. Y recurría a un modelo de concierto con invitados, donde por cada canción cambiaba de invitado, entonces cantaba poco, muy poco. Yo escribí que el papel de madre de la música popular argentina -rol que adquirió al volver al país después de la dictadura- y que lo había perdido, que ya no significaba nada, que se había vaciado de contenidos, que esas invitaciones eran más para juntar nombres que para otra cosa, y que no había un verdadero trabajo musical. Y agregué que el trabajo de cuerdas estaba mal usado, porque fue algo decorativo. Era lo que me había parecido. Ella se enojó brutalmente. Un día suena el teléfono de mi casa, contesto y me dicen “Yo soy Mercedes Sosa, quiero agradecerle (…), me enojé mucho con su crítica, pero lo he pensado mejor; cuando usted escuche mi próximo disco se va a dar cuento que lo escuché”. A partir de ese momento tuvimos una relación bastante fluida. Ese es un caso, uno personal. Pero aun así no cuento con que lo que hacemos influya en los músicos”.
  • Julio Cortazar tiene un cuento llamado El Perseguidor, trata sobre un músico de jazz, el narrador es un crítico. Cerca del final del cuento, el narrador señala que a veces el crítico entiende la música y la obra de un músico como ni siquiera el músico la entiende. ¿Qué piensas al respecto?
Más que crítico, es el biógrafo. No, no creo que el crítico entienda más que el músico. El crítico -como cualquier oyente- entiende, necesariamente, otra cosa. El crítico escucha la música de manera atenta, de manera responsable y comprometida; es estar dispuesto a darle al objeto lo mismo que el objeto le da al oyente. En ese sentido el crítico puede -muchas veces- escuchar cosas que el músico no escuchó, pero esto no se limita al crítico sino al oyente.
  • Coméntanos sobre el rol que tiene el crítico con la audiencia, aquel de mostrar música.
tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje”
Ese es el rol fundamental del crítico. Muchos críticos se dedican a esto porque quieren demostrar lo que saben. Sin embargo, la función del crítico es esa, es abrir puertas. Es un trabajo muy grato, pero tiene una dificultad: tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje. Y -además- trabajar con la suposición de que hay algo sobre la música que la misma música no dice, lo cual es absurdo. Sin embargo, la experiencia te permite notar ciertas cosas que -quizás- otros no. Ea como en el futbol: quien está mirando el primer partido de su vida, se sorprende con facilidad y todo para él es nuevo; en cambio el que ya ha visto muchos partidos sabe en que fijarse y guía -de una u otra forma- al espectador novato. Con la música no es diferente, por lo general quién ha escuchado mucho suele fijarse o notar cosas que un oyente primerizo no. Lo que hay que intentar es guiar a los lectores-oyentes.
  • ¿Cómo han influido las nuevas tecnologías, y -particularmente- la música en streaming?
La posibilidad es maravillosa. La pianola fue el primer invento extraordinario como instrumento reproductor, de hecho el jazz no existiría sin esto. El siguiente paso fue la grabación del sonido, eso lo cambió todo, la posibilidad de escuchar lo que sucede en otras épocas y en otros espacios. La grabación de la música ha sido fundamental para el desarrollo de la música en las últimas décadas. Hoy el streaming es fantástico. Sin embargo -paradójicamente- la abundancia puede generar un vacío tan grande como la escasez, es decir, cuando uno tiene mucho y no sabe dónde ir puede quedarse paralizado.
  • Allí se vuelve al rol del crítico, del curador.
Efectivamente. Y ese rol está muy ausente en la actualidad. Hace décadas era más sencillo toparse con programas de radio dedicados a la música, digo programas conducidos por críticos, por especialistas. Hoy, en los medios masivos hay un espacio muy escaso para la crítica y para la curaroría. 
Pero independiente de ello, quien hace música tiene cada vez mayores posibilidades de mostrar su trabajo utilizando los canales de internet.
  • ¿Cómo debe formarse un crítico?
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.
En principio las ganas de escuchar mucha música, debe haber algo que lo motive a esto. Y esa misma motivación te hace investigar, comparar, etc; algo te hace sentir que eso es vital y que debes compartirlo con otros. Eso es lo fundamental. Eventualmente la formación teórica lo puede ayudar, pero lo fundamental es el gusto por la escucha, y ese mismo gusto te hace aprender. Con cada audición, con cada escucha uno aprende cosas nuevas; me sucede con el álbum Revolver de The Beatles, que es el álbum que más he escuchado en mi vida, que cada vez que lo oigo descubro cosas nuevas.
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.

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