La Ley haciendo de La Ley

La Ley haciendo de La Ley

Analizamos la tan esperada Adaptación

Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

A finales de 2013 nos enterábamos de la reunión de la banda chilena con mayor éxito: La Ley. Agrupación que en 2005 entró en receso tras 15 años de extenso trabajo musical. El 18 de octubre de 2013, Beto Cuevas -líder y vocalista de La Ley- anunció a través de su cuenta de twitter que la banda que le vio nacer como cantante volvería a los escenarios. Cuando me enteré de la noticia escribí un artículo señalando que este regreso no debía ser la típica reunión en la cual una mítica banda hace una mega gira para llenar los bolsillos de sus miembros, y luego cada uno retoma su carrera como solista, pues los distintos trabajos solistas de los ex miembros de La Ley (Beto Cuevas, Pedro Frugone, Mauricio Claveria) fueron nefastos. Muy distinto en el caso de la reunión que realizó Héroes del Silencio en 2007, o Soda Stereo ese mismo año; ya que tanto Bunbury como Cerati cosecharon éxitos y grandes obras durante sus años en solitario. La Ley debía volver no sólo a los escenarios, sino también a los estudios. Y así fue.

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[Entrevista] La poesía es un oficio #Poesía #RafaelRubio

Conversamos con Rafael Rubio

La poesía es un oficio

El escritor se refirió a la labor del poeta

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Rafael Rubio.

Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

En el periodismo literario se le conoce a Rafael Rubio como miembro de una dinastía de poetas, por ser nieto del poeta Alberto Rubio e hijo de Armando Rubio. La concepción del fenómeno poético como el de un oficio, un trabajo que requiere de tanto esfuerzo y dedicación como cualquier otro labor humano, la adquirió de su abuelo; Rafael nos cuenta que recuerda tardes de su infancia en las que nadie podía meter bulla en casa de su abuelo, ya que éste se encontraba trabajando, en decir, escribiendo poesía. Rafael Rubio ha publicado 4 poemarios: Arbolando (1998), Madrugador Tardío (2000), Luz Rabiosa (2007) y Mala Siembra (2013).

Con dos expressos -uno para cada uno- se da inicio a una conversación que tiene como centro a la poesía, al fenómeno y al acto poético.

 

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  • En primer lugar te quiero preguntar lo más complejo, ¿qué es poesía?

Súper difícil la pregunta, pero lo primero y más concreto que te puedo decir es que la poesía es un oficio, un oficio que en mucho se parece a un trabajo de manufactura en el cual uno produce aquello que llamamos poema a partir de un material que -para mí- no tiene nada de metafísico, sino que es sumamente concreto, que es el lenguaje, la palabra: la cual tiene un peso, una densidad, un color, una textura; no sólo tiene un significado o muchos significados, sino que además tiene un cuerpo. El trabajo poético tiene que ver con eso, con una labor de tallado.

Con tu pregunta no se me puede olvidar mencionar las palabras del poeta estadounidense Ezra Pound, quien en un libro llamado El Arte de la Poesía dice que la poesía es la palabra cargada al máximo de sentido. Esa es una definición que a mí me gusta mucho porque es muy concreta, no tiene nada de metafísico. Esa definición de Pound conlleva una implicancia política -en el sentido amplio de la palabra- porque la poesía es como poner una lupa sobre las palabras, entonces las palabras son evidenciadas en todos sus componentes, hasta llegar al contenido ideológico del lenguaje, y si nos basamos en la definición de Marx, éste dice que la ideología es un conjunto de creencia erróneas destinadas a la hegemonía de una clase sobre otra, me interesa la primera parte de la frase, aquello que la ideología es un conjunto de creencia erróneas, porque allí radica el sentido ético de la poesía, porque -pienso yo- estamos traspasados de creencias erróneas, ya sean políticas, religiosas, morales, en fin, y que no hacen más que restringirnos y limitar nuestro desarrollo humano; y creo que la poesía una de las funciones que cumple es poner en evidencia esos errores de tal manera de permitir un mayor espacio de libertad.

  • Cuéntanos cómo fueron tus primeros encuentros con la palabra cargada al máximo de sentido, con la poesía.

“autoproclamarse artista y no conocer en rigor la disciplina es un absurdo, así no se llega a ninguna parte”-. Rafael Rubio

Yo vengo de una familia de poetas, mi abuelo, mi bisabuelo y mi padre. Hace poco me enteré que mi bisabuelo también era poeta, aunque jamás publicó. Mi abuelo, el poeta Alberto Rubio, él publicó dos libros que son muy importantes para la poesía chilena: La Greda Vasija y Trances. Mi padre el poeta Armando Rubio, quién vivió un tiempo acá en Valparaíso tiene una sola publicación (póstuma) llamada Ciudadano. Entonces mi primera relación con la literatura fue la cercanía presencial, física de mi abuelo.

La primera imagen poética, o el primer poema que yo recuerdo haber leído, o en realidad visto, fue que cuando falleció mi papá el año 1980 yo tenía 5 años, entonces mi mamá tuvo que pensar alguna forma de explicarle a su hijo de 5 años que su padre había muerto. Yo no sabía lo que era la palabra muerte. Entonces lo que hizo mi mamá fue inflar un globo con gas, el globo tenía forma de corazón, me pasó el globo y me dijo aquí está tu papá, ahora tienes que soltarlo, lo solté y el globo se fue muy rápido y se perdió. Me despedí de mi padre a través de esa metáfora. Ese fue el primer poema que yo vi, fue mi primer contacto con la poesía.

Alberto Rubio.
Alberto Rubio.

Mi abuelo Alberto era abogado, se desempeñó como juez en lugares rurales. Tenía una parcela. Pasábamos temporadas con él en su parcela. En los últimos años de su vida se retiró de sus labores como abogado para dedicarse de manera exclusiva a la poesía. A determinada hora del día -después de almuerzo- él agarraba una manta, té con limón y varios libros, y mi abuela decía: “Rafael tienes que estar callado porque tu abuelo va a trabajar”. A mí me llamaba mucho la atención que él no fuera a un lugar a trabajar, sino se encerrara en su estudio con libros durante horas. Así empecé a querer trabajar yo también. Pero la conciencia del trabajo poético vino después, llegó a través de una de las últimas cartas que me escribió mi abuelo, el último consejo que me dio fue trabajar. Yo le había mandado un poema para que me lo corrigiera, y él lo único que me dijo es que tenía que trabajar. Y allí comencé a leer mucho, aprender técnica -la cual es imprescindible-. Y aquí quiero destacar algo: autoproclamarse artista y no conocer en rigor la disciplina es un absurdo, así no se llega a ninguna parte.

  • Claro, hay que tener en cuenta que la palabra arte quiere decir técnica

Así es, por eso mismo es importante aclarar que esta idea del arte como una cosa efímera y sin esfuerzo me paree un tanto absurda.

  • Los clásicos españoles han marcado tu poesía, ¿cómo llegas al siglo de oro?

Leyendo a mi abuelo. Las mejores conversaciones que he tenido con mi abuelo han sido a través de leerlo. En la contratapa de su libro Trances había un texto de un crítico que escribió sus versos tienen la robustez de Quevedo, tuve que leer a Quevedo por eso. Entonces el aprendizaje de la poesía tiene mucho de casualidad. Quevedo me llevó a los otros clásicos, y hallé en ellos una pureza, una pureza de oficio.

  • ¿Cómo definirías al poeta?

“Rimbaud me interesa un rábano su postura…” Rafael Rubio

Rafael bebe un sorbo de café, un sorbo grande para descansar la garganta después de tanto decir. Un sorbo más pequeño y continua la conversación. “Tengo una pequeña objeción a tu pregunta, no nos refiramos al poeta sino a los poetas, porque cuando uno dice el poeta se nos vienen a la cabeza una serie de construcciones metafísicas que provienen de la tradición romántica, todas esas ideas del vidente, del ser extremadamente sensible, todas esas cosas con las cuales yo no comulgo mucho. De hecho prefiero hablar de los poetas no como un estereotipo sino como un gremio. Entonces los poetas -para mí- son trabajadores, productores de poemas, así como el albañil construye casas, el poetas construye poemas; no tiene nada de especial, es un ser absolutamente insignificante, y no genera interés para nadie, salvo que sea un buen poeta. Pero a mi no me interesan los poetas, me interesan los poemas. En ese sentido, Rimbaud me interesa un rábano su postura, que se haya creído vidente y todo eso. Los delirios mesiánicos nunca me han agradado, en especial en relación a las artes, y abundan, abundan mucho. El poeta debe ser considerado un productor dentro de una inmensa cadena productiva de la tradición. Además, el poema no lo escribe un poeta, lo escribe la tradición”.

  • ¿Qué hace que alguien sea un poeta?

“Un buen poeta es un poeta honesto”

El amor. El amor implica un compromiso, e implica una ética. La poesía es una cuestión de amor, y lo que te hace poeta es el exceso de amor por la palabra, por aquel oficio. La poesía involucra un compromiso ético. Es un compromiso ético en primera instancia con el lenguaje, y en segunda instancia con la comunidad. Entonces uno compromete su vida entera en un acto de amor.

  • ¿Cuál es la relación directa entre el poeta y la ética?

Los poetas deben tener un compromiso inclaudicable, pero no hablo de un compromiso político, sino un compromiso ético con el lenguaje. Ello tiene directa relación con la honestidad, para mí, un buen poeta es un poeta honesto. No creo en el hablante lírico, creo en el poeta, en el sentido de que es el poeta quien habla y no un otro. La honestidad es la correspondencia entre el lenguaje y las necesidades reales del sujeto que escribe. Aquello que describo parece obvio, pero en realidad ocurre muy pocas veces, ocurre sólo en los grandes poetas. Es escribir sin importar las tendencias ni nada por el estilo. Por ejemplo, escribir con métrica está súper desprestigiado hoy en día, la oficialidad literaria de la academia chilena piensa que el verso libre es la única forma en la cual se puede escribir; sin embargo yo decido utilizar la métrica, es honesto de mi parte, pues es esa mi necesidad.

  • Hay quienes aseguran que los buenos poemas son es sí mismos verdades éticas, ¿lo crees así?

Sí, plenamente. La verdad que propone un buen poema es irrefutable, la buena poesía no es discursiva, un mal poema es refutable, justamente, por ser discursivo”.

Rafael tiene un rol importante -también- en la formación de nuevos poetas, aparte de hacer clases de literatura, ha impartido diversos talleres, uno de ellos en Valparaíso (2014), en las instalaciones de la Editorial de la Universidad de Valparaíso, ubicadas en Blanco 1113. Su taller se diferencia de los otros abundantes en el circuito, justamente, por privilegiar la técnica y la apreciación de la poesía como oficio.

  • ¿Cómo debe formarse un poeta?

Estoy convencido de que los talleres sirven mucho, los buenos talleres sirven por el contacto con un maestro. Teniendo contacto con un poeta con más experiencia te permite aprender muchísimo más que la academia. Yo creo que la academia no sirve para nada en el aprendizaje de un poeta. Yo estudié en la Católica (Pontificia Universidad Católica de Chile) literatura, hice Magíster y todo, y no me sirvió de nada. Como te digo, el contacto personal con un maestro es lo único que te enseña el oficio, y la lectura obviamente. En mi caso mis maestros fueron mi abuelo Alberto, Floridor Pérez y Raúl Zurita. Lo que menos le aconsejaría a alguien joven es que estudie literatura”.

  • Quizás uno de los problemas en la formación de las nuevas generación es esa falta de contacto con maestros, a ello se le suma un ejercicio de lectura desordenado, en ese sentido, ¿Crees que es aconsejable leer en orden cronológico?

El poeta me dice que no y luego se ríe amablemente. “Es que para realizar una lectura cronológica debes suponer que hay una línea cronológica y eso no es así, lo que hay son círculos o espirales, porque la historia de la literatura -y la del arte- es un continuo retorno. Hay que leer a saltos y harto”.

  • ¿Qué le recomendarías a los jóvenes que comienzan a interesarse por la poesía, a aquellos nuevos productores de este oficio?

¡Uff!, que lean, que lean mucho, que exploren la poesía, que se la tomen en serio y con el mayor de los compromisos éticos para con la palabra y su honestidad

Rafael Rubio, hijo, nieto y bisnieto de poetas, se encuentra trabajando en su quinto poemario. Trabajando, produciendo poesía, aquel oficio honesto con el que esculpe sílabas con rigurosidad minuciosa.

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Café Urgente Para Platón

Leibniz, Multiculturalidad y tolerancia: Una lectura recomendada para Donald Trump

Por Felipe Venegas San Martín
Magister en Ciencias Sociales

Si bien Leibniz (1646-1716) no escribió nunca un tratado, ni libro sobre el tema de la tolerancia como sus contemporáneos, el tema ocupa un espacio importante en sus cartas, ensayos y reflexiones, y constituye una de las aproximaciones más lúcidas a la idea contemporánea de multiculturalidad.

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¡Hola!

¡Hola! Tras un año de trabajar intensamente por la cultura, trabajando a través de un periodismo crítico, generando cientos de publicaciones en nuestra web, 38 episodios de nuestro programa, y un festival que durante 3 días (21, 22 y 23 de agosto) motivó la conversación, y la discusión en torno a la cultura; tras aquel intenso 2015 nos tomamos un breve descanso, un descanso que ya ha terminado. Este 2016 reiteramos nuestro compromiso con la cultura, con la curatoría, con la conversación, con el pensamiento y el saber. Para ello hemos re-inventado nuestro programa. A partir de este sábado 5 realizaremos nuestro podcast en directo a través de internet, a las 17 horas, suceso que se repetirá todos los sábados. En nuestro programa tendremos como misión generar un lugar de encuentro, una mesa redonda en la que reposan humeantes tazas de café, una versión virtual del ágora en la cual el saber se sitúa al alcance del diálogo.

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