[Entrevista] La poesía es un oficio #Poesía #RafaelRubio

Conversamos con Rafael Rubio

La poesía es un oficio

El escritor se refirió a la labor del poeta

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Rafael Rubio.

Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

En el periodismo literario se le conoce a Rafael Rubio como miembro de una dinastía de poetas, por ser nieto del poeta Alberto Rubio e hijo de Armando Rubio. La concepción del fenómeno poético como el de un oficio, un trabajo que requiere de tanto esfuerzo y dedicación como cualquier otro labor humano, la adquirió de su abuelo; Rafael nos cuenta que recuerda tardes de su infancia en las que nadie podía meter bulla en casa de su abuelo, ya que éste se encontraba trabajando, en decir, escribiendo poesía. Rafael Rubio ha publicado 4 poemarios: Arbolando (1998), Madrugador Tardío (2000), Luz Rabiosa (2007) y Mala Siembra (2013).

Con dos expressos -uno para cada uno- se da inicio a una conversación que tiene como centro a la poesía, al fenómeno y al acto poético.

 

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  • En primer lugar te quiero preguntar lo más complejo, ¿qué es poesía?

Súper difícil la pregunta, pero lo primero y más concreto que te puedo decir es que la poesía es un oficio, un oficio que en mucho se parece a un trabajo de manufactura en el cual uno produce aquello que llamamos poema a partir de un material que -para mí- no tiene nada de metafísico, sino que es sumamente concreto, que es el lenguaje, la palabra: la cual tiene un peso, una densidad, un color, una textura; no sólo tiene un significado o muchos significados, sino que además tiene un cuerpo. El trabajo poético tiene que ver con eso, con una labor de tallado.

Con tu pregunta no se me puede olvidar mencionar las palabras del poeta estadounidense Ezra Pound, quien en un libro llamado El Arte de la Poesía dice que la poesía es la palabra cargada al máximo de sentido. Esa es una definición que a mí me gusta mucho porque es muy concreta, no tiene nada de metafísico. Esa definición de Pound conlleva una implicancia política -en el sentido amplio de la palabra- porque la poesía es como poner una lupa sobre las palabras, entonces las palabras son evidenciadas en todos sus componentes, hasta llegar al contenido ideológico del lenguaje, y si nos basamos en la definición de Marx, éste dice que la ideología es un conjunto de creencia erróneas destinadas a la hegemonía de una clase sobre otra, me interesa la primera parte de la frase, aquello que la ideología es un conjunto de creencia erróneas, porque allí radica el sentido ético de la poesía, porque -pienso yo- estamos traspasados de creencias erróneas, ya sean políticas, religiosas, morales, en fin, y que no hacen más que restringirnos y limitar nuestro desarrollo humano; y creo que la poesía una de las funciones que cumple es poner en evidencia esos errores de tal manera de permitir un mayor espacio de libertad.

  • Cuéntanos cómo fueron tus primeros encuentros con la palabra cargada al máximo de sentido, con la poesía.

“autoproclamarse artista y no conocer en rigor la disciplina es un absurdo, así no se llega a ninguna parte”-. Rafael Rubio

Yo vengo de una familia de poetas, mi abuelo, mi bisabuelo y mi padre. Hace poco me enteré que mi bisabuelo también era poeta, aunque jamás publicó. Mi abuelo, el poeta Alberto Rubio, él publicó dos libros que son muy importantes para la poesía chilena: La Greda Vasija y Trances. Mi padre el poeta Armando Rubio, quién vivió un tiempo acá en Valparaíso tiene una sola publicación (póstuma) llamada Ciudadano. Entonces mi primera relación con la literatura fue la cercanía presencial, física de mi abuelo.

La primera imagen poética, o el primer poema que yo recuerdo haber leído, o en realidad visto, fue que cuando falleció mi papá el año 1980 yo tenía 5 años, entonces mi mamá tuvo que pensar alguna forma de explicarle a su hijo de 5 años que su padre había muerto. Yo no sabía lo que era la palabra muerte. Entonces lo que hizo mi mamá fue inflar un globo con gas, el globo tenía forma de corazón, me pasó el globo y me dijo aquí está tu papá, ahora tienes que soltarlo, lo solté y el globo se fue muy rápido y se perdió. Me despedí de mi padre a través de esa metáfora. Ese fue el primer poema que yo vi, fue mi primer contacto con la poesía.

Alberto Rubio.
Alberto Rubio.

Mi abuelo Alberto era abogado, se desempeñó como juez en lugares rurales. Tenía una parcela. Pasábamos temporadas con él en su parcela. En los últimos años de su vida se retiró de sus labores como abogado para dedicarse de manera exclusiva a la poesía. A determinada hora del día -después de almuerzo- él agarraba una manta, té con limón y varios libros, y mi abuela decía: “Rafael tienes que estar callado porque tu abuelo va a trabajar”. A mí me llamaba mucho la atención que él no fuera a un lugar a trabajar, sino se encerrara en su estudio con libros durante horas. Así empecé a querer trabajar yo también. Pero la conciencia del trabajo poético vino después, llegó a través de una de las últimas cartas que me escribió mi abuelo, el último consejo que me dio fue trabajar. Yo le había mandado un poema para que me lo corrigiera, y él lo único que me dijo es que tenía que trabajar. Y allí comencé a leer mucho, aprender técnica -la cual es imprescindible-. Y aquí quiero destacar algo: autoproclamarse artista y no conocer en rigor la disciplina es un absurdo, así no se llega a ninguna parte.

  • Claro, hay que tener en cuenta que la palabra arte quiere decir técnica

Así es, por eso mismo es importante aclarar que esta idea del arte como una cosa efímera y sin esfuerzo me paree un tanto absurda.

  • Los clásicos españoles han marcado tu poesía, ¿cómo llegas al siglo de oro?

Leyendo a mi abuelo. Las mejores conversaciones que he tenido con mi abuelo han sido a través de leerlo. En la contratapa de su libro Trances había un texto de un crítico que escribió sus versos tienen la robustez de Quevedo, tuve que leer a Quevedo por eso. Entonces el aprendizaje de la poesía tiene mucho de casualidad. Quevedo me llevó a los otros clásicos, y hallé en ellos una pureza, una pureza de oficio.

  • ¿Cómo definirías al poeta?

“Rimbaud me interesa un rábano su postura…” Rafael Rubio

Rafael bebe un sorbo de café, un sorbo grande para descansar la garganta después de tanto decir. Un sorbo más pequeño y continua la conversación. “Tengo una pequeña objeción a tu pregunta, no nos refiramos al poeta sino a los poetas, porque cuando uno dice el poeta se nos vienen a la cabeza una serie de construcciones metafísicas que provienen de la tradición romántica, todas esas ideas del vidente, del ser extremadamente sensible, todas esas cosas con las cuales yo no comulgo mucho. De hecho prefiero hablar de los poetas no como un estereotipo sino como un gremio. Entonces los poetas -para mí- son trabajadores, productores de poemas, así como el albañil construye casas, el poetas construye poemas; no tiene nada de especial, es un ser absolutamente insignificante, y no genera interés para nadie, salvo que sea un buen poeta. Pero a mi no me interesan los poetas, me interesan los poemas. En ese sentido, Rimbaud me interesa un rábano su postura, que se haya creído vidente y todo eso. Los delirios mesiánicos nunca me han agradado, en especial en relación a las artes, y abundan, abundan mucho. El poeta debe ser considerado un productor dentro de una inmensa cadena productiva de la tradición. Además, el poema no lo escribe un poeta, lo escribe la tradición”.

  • ¿Qué hace que alguien sea un poeta?

“Un buen poeta es un poeta honesto”

El amor. El amor implica un compromiso, e implica una ética. La poesía es una cuestión de amor, y lo que te hace poeta es el exceso de amor por la palabra, por aquel oficio. La poesía involucra un compromiso ético. Es un compromiso ético en primera instancia con el lenguaje, y en segunda instancia con la comunidad. Entonces uno compromete su vida entera en un acto de amor.

  • ¿Cuál es la relación directa entre el poeta y la ética?

Los poetas deben tener un compromiso inclaudicable, pero no hablo de un compromiso político, sino un compromiso ético con el lenguaje. Ello tiene directa relación con la honestidad, para mí, un buen poeta es un poeta honesto. No creo en el hablante lírico, creo en el poeta, en el sentido de que es el poeta quien habla y no un otro. La honestidad es la correspondencia entre el lenguaje y las necesidades reales del sujeto que escribe. Aquello que describo parece obvio, pero en realidad ocurre muy pocas veces, ocurre sólo en los grandes poetas. Es escribir sin importar las tendencias ni nada por el estilo. Por ejemplo, escribir con métrica está súper desprestigiado hoy en día, la oficialidad literaria de la academia chilena piensa que el verso libre es la única forma en la cual se puede escribir; sin embargo yo decido utilizar la métrica, es honesto de mi parte, pues es esa mi necesidad.

  • Hay quienes aseguran que los buenos poemas son es sí mismos verdades éticas, ¿lo crees así?

Sí, plenamente. La verdad que propone un buen poema es irrefutable, la buena poesía no es discursiva, un mal poema es refutable, justamente, por ser discursivo”.

Rafael tiene un rol importante -también- en la formación de nuevos poetas, aparte de hacer clases de literatura, ha impartido diversos talleres, uno de ellos en Valparaíso (2014), en las instalaciones de la Editorial de la Universidad de Valparaíso, ubicadas en Blanco 1113. Su taller se diferencia de los otros abundantes en el circuito, justamente, por privilegiar la técnica y la apreciación de la poesía como oficio.

  • ¿Cómo debe formarse un poeta?

Estoy convencido de que los talleres sirven mucho, los buenos talleres sirven por el contacto con un maestro. Teniendo contacto con un poeta con más experiencia te permite aprender muchísimo más que la academia. Yo creo que la academia no sirve para nada en el aprendizaje de un poeta. Yo estudié en la Católica (Pontificia Universidad Católica de Chile) literatura, hice Magíster y todo, y no me sirvió de nada. Como te digo, el contacto personal con un maestro es lo único que te enseña el oficio, y la lectura obviamente. En mi caso mis maestros fueron mi abuelo Alberto, Floridor Pérez y Raúl Zurita. Lo que menos le aconsejaría a alguien joven es que estudie literatura”.

  • Quizás uno de los problemas en la formación de las nuevas generación es esa falta de contacto con maestros, a ello se le suma un ejercicio de lectura desordenado, en ese sentido, ¿Crees que es aconsejable leer en orden cronológico?

El poeta me dice que no y luego se ríe amablemente. “Es que para realizar una lectura cronológica debes suponer que hay una línea cronológica y eso no es así, lo que hay son círculos o espirales, porque la historia de la literatura -y la del arte- es un continuo retorno. Hay que leer a saltos y harto”.

  • ¿Qué le recomendarías a los jóvenes que comienzan a interesarse por la poesía, a aquellos nuevos productores de este oficio?

¡Uff!, que lean, que lean mucho, que exploren la poesía, que se la tomen en serio y con el mayor de los compromisos éticos para con la palabra y su honestidad

Rafael Rubio, hijo, nieto y bisnieto de poetas, se encuentra trabajando en su quinto poemario. Trabajando, produciendo poesía, aquel oficio honesto con el que esculpe sílabas con rigurosidad minuciosa.

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[Entrevista] Diego Fischerman: “Escribir sobre música es hablar de un lenguaje con otro lenguaje”

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Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

Fotografías: Catalina Oportus

Son cerca de las 11 de la mañana del sábado 7 de noviembre. El Hotel Diego de Almagro -que fue el encargado de alojar a los 54 invitados que protagonizaron la quinta edición del Festival Puerto de Ideas- es azotado por un sol enceguecedor. Junto al aire matutino -un aire que no parece corresponder al mes que cruzamos- entra el periodista, escritor y crítico de música, Diego Fischerman. Luego de saludarnos, y caminar hasta el restaurante del hotel, nos sentamos, e iniciamos una conversación sobre el oficio de crítico, el rol de éste, y -obviamente- música.
  • ¿Qué rol cumple el crítico en el desarrollo de la música?
Es complicado porque en la pregunta presupones que el crítico tiene un rol o un aporte. Entonces debemos preguntarnos si la crítica tiene alguna incidencia en el mundo musical. Se sabe que han habido compositores muy sensibles a las palabras del crítico, y que han incluso cambiado cosas según las sugerencias de un autor; pero la mayoría no. La mayoría hace lo que tiene que hacer sin ningún cuidado por lo que diga el crítico. En este punto debemos preguntarnos a quién se dirige el crítico: ¿habla con el músico o con la audiencia? Me parece que actualmente quien escribe sobre música establece un dialogo con la audiencia, con el público. 
Sin embargo -en mi experiencia personal- sucedió una anécdota interesante con Mercedes Sosa. Critiqué muy duramente un concierto de ella, en un momento en que era intocable. Mercedes había hecho un gran concierto en el Luna Park. Incluyó un cuarteto de cuerdas. Y recurría a un modelo de concierto con invitados, donde por cada canción cambiaba de invitado, entonces cantaba poco, muy poco. Yo escribí que el papel de madre de la música popular argentina -rol que adquirió al volver al país después de la dictadura- y que lo había perdido, que ya no significaba nada, que se había vaciado de contenidos, que esas invitaciones eran más para juntar nombres que para otra cosa, y que no había un verdadero trabajo musical. Y agregué que el trabajo de cuerdas estaba mal usado, porque fue algo decorativo. Era lo que me había parecido. Ella se enojó brutalmente. Un día suena el teléfono de mi casa, contesto y me dicen “Yo soy Mercedes Sosa, quiero agradecerle (…), me enojé mucho con su crítica, pero lo he pensado mejor; cuando usted escuche mi próximo disco se va a dar cuento que lo escuché”. A partir de ese momento tuvimos una relación bastante fluida. Ese es un caso, uno personal. Pero aun así no cuento con que lo que hacemos influya en los músicos”.
  • Julio Cortazar tiene un cuento llamado El Perseguidor, trata sobre un músico de jazz, el narrador es un crítico. Cerca del final del cuento, el narrador señala que a veces el crítico entiende la música y la obra de un músico como ni siquiera el músico la entiende. ¿Qué piensas al respecto?
Más que crítico, es el biógrafo. No, no creo que el crítico entienda más que el músico. El crítico -como cualquier oyente- entiende, necesariamente, otra cosa. El crítico escucha la música de manera atenta, de manera responsable y comprometida; es estar dispuesto a darle al objeto lo mismo que el objeto le da al oyente. En ese sentido el crítico puede -muchas veces- escuchar cosas que el músico no escuchó, pero esto no se limita al crítico sino al oyente.
  • Coméntanos sobre el rol que tiene el crítico con la audiencia, aquel de mostrar música.
tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje”
Ese es el rol fundamental del crítico. Muchos críticos se dedican a esto porque quieren demostrar lo que saben. Sin embargo, la función del crítico es esa, es abrir puertas. Es un trabajo muy grato, pero tiene una dificultad: tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje. Y -además- trabajar con la suposición de que hay algo sobre la música que la misma música no dice, lo cual es absurdo. Sin embargo, la experiencia te permite notar ciertas cosas que -quizás- otros no. Ea como en el futbol: quien está mirando el primer partido de su vida, se sorprende con facilidad y todo para él es nuevo; en cambio el que ya ha visto muchos partidos sabe en que fijarse y guía -de una u otra forma- al espectador novato. Con la música no es diferente, por lo general quién ha escuchado mucho suele fijarse o notar cosas que un oyente primerizo no. Lo que hay que intentar es guiar a los lectores-oyentes.
  • ¿Cómo han influido las nuevas tecnologías, y -particularmente- la música en streaming?
La posibilidad es maravillosa. La pianola fue el primer invento extraordinario como instrumento reproductor, de hecho el jazz no existiría sin esto. El siguiente paso fue la grabación del sonido, eso lo cambió todo, la posibilidad de escuchar lo que sucede en otras épocas y en otros espacios. La grabación de la música ha sido fundamental para el desarrollo de la música en las últimas décadas. Hoy el streaming es fantástico. Sin embargo -paradójicamente- la abundancia puede generar un vacío tan grande como la escasez, es decir, cuando uno tiene mucho y no sabe dónde ir puede quedarse paralizado.
  • Allí se vuelve al rol del crítico, del curador.
Efectivamente. Y ese rol está muy ausente en la actualidad. Hace décadas era más sencillo toparse con programas de radio dedicados a la música, digo programas conducidos por críticos, por especialistas. Hoy, en los medios masivos hay un espacio muy escaso para la crítica y para la curaroría. 
Pero independiente de ello, quien hace música tiene cada vez mayores posibilidades de mostrar su trabajo utilizando los canales de internet.
  • ¿Cómo debe formarse un crítico?
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.
En principio las ganas de escuchar mucha música, debe haber algo que lo motive a esto. Y esa misma motivación te hace investigar, comparar, etc; algo te hace sentir que eso es vital y que debes compartirlo con otros. Eso es lo fundamental. Eventualmente la formación teórica lo puede ayudar, pero lo fundamental es el gusto por la escucha, y ese mismo gusto te hace aprender. Con cada audición, con cada escucha uno aprende cosas nuevas; me sucede con el álbum Revolver de The Beatles, que es el álbum que más he escuchado en mi vida, que cada vez que lo oigo descubro cosas nuevas.
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.

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[Entrevista] Paulina Hernández: “Los medios de comunicación subestiman a la gente”

Fundadora agencia Plataforma Científica

Paulina Hernández: “Los medios de comunicación subestiman a la gente”

De niña recortaba noticias sobre ciencia de los diarios, ahora se encarga de difundir los avances y asesorar a los científicos

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Paulina Hernández participando en el DÌa de las Ciencias en Familia, realizado en la UdeC el domingo 4 de octubre. En la fotografÌa, junto a su socio Pablo Bustos, en un stand informativo de Plataforma CientÌfica.

Por Jorge González
@nosoyelprisio

Paulina Hernández estudió periodismo en la Universidad Católica de la Santísima Concepción, y desde que tiene memoria ha sido una apasionada por el mundo de las ciencias. Por eso su acercamiento al periodismo científico fue algo natural, pero no por ello le ha tocado zafarse de las complicaciones y particulares que éste tiene. La fundadora de Plataforma científica cree que las personas están interesadas en aprender e informarse sobre ciencias, pero la información que se les presenta como científica, se les hace lejana.
¿En qué consiste el concepto o la idea de Plataforma Científica?
Plataforma Científica es la primera agencia de comunicación científica en Chile. Tiene un perfil innovador dual: por una parte, tenemos el portal de noticias y contenidos de Ciencia, Tecnología e Innovación, www.plataformacientifica.cl, que funciona gracias a los contenidos enviados por colaboradores –en su mayoría periodistas científicos- y partners, que son organizaciones CyT comprometidas con la divulgación científica. Por otra parte, está la agencia de servicios especializados, a través de una SpA, en la que un equipo multidisciplinario compuesto por profesionales de distintas áreas, presta servicios específicos en Comunicación de la Ciencia.
Plataforma científica nació en el 2001 y tú estabas entre las fundadoras cuando estabas estudiando periodismo ¿Qué las motivó a empezar un proyecto como ese? ¿Cómo fue el inicio?
Todo comenzó el 2000 como estudiante de periodismo en la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Siendo mechona, y gracias a que ya conocía y había participado activamente en el programa Explora desde la Enseñanza Media, trabajé como monitora universitaria para la Semana de la Ciencia y la Tecnología, que en ese tiempo la Dirección de Investigación y Postgrado organizó por primera vez en la UCSC. El primer año me tocó organizar y apoyar algunas actividades piloto, y al año siguiente, el programa creció un poco más, e invité a dos compañeras a sumarse como monitoras, y así fue creciendo el grupo.
De ahí partió la inquietud de formar un grupo o algo enfocado al tema y así creamos el Taller de Periodismo Científico, siendo en ese tiempo un tema muy desconocido y del que poco se hablaba en mi Escuela de Periodismo.
En 2003 tuve la posibilidad de asistir al 3er Encuentro de Periodismo Científico de la ICM y eso me amplió aún más el horizonte acerca de cómo enfocar mi inquietud, curiosidad y gusto por las ciencias, vinculado a mi carrera.
Entre todo eso surgió la idea de hacer en ese tiempo el primer ciberdiario de la región del Biobío que llamamos Plataforma Científica. Era básicamente un sitio estático, que permitía conocer noticias de proyectos e investigadores de la UCSC y la Región. Algunas secciones de ese sitio inicial eran: Ventana al mundo, Macroproyectos, Medicina a la Carta, Trotamundos, Reportajes, Efemérides y Colgados al Cable. Aún es posible encontrar algunos vestigios en sitios de arqueología web.
A pesar de tener pocas ediciones en la web (era de actualización mensual) tuvimos muy buena acogida entre la comunidad universitaria y comenzamos a recibir correos con felicitaciones, provenientes de Perú, México, e incluso un mensaje de aliento a seguir por ese camino, del editor de Tendencias Científicas de España (hoy Tendencias21).
Lamentablemente, no pudimos seguir como proyecto permanente en la UCSC por falta de apoyo, ya que en ese tiempo éramos estudiantes y no contábamos con las herramientas ni competencias suficientes para desarrollar un proyecto independiente.
Una vez tituladas, nuestros caminos se separaron, pero aún así, incluso el 2005 compramos el actual dominio, que luego perdimos porque en ese tiempo nunca me imaginé que volvería a retomar el proyecto tantos años después. Por suerte, cuando reflotó la idea de resucitar a la Plataforma científica, en 2014, el dominio original estuvo disponible de nuevo para este proyecto.
¿Siempre te llamó la atención el área científica?
Desde que tengo memoria me interesaron todas las ciencias. Recuerdo que juntaba recortes de ciencia, de salud, de astronomía, de inventos, etcétera, que encontraba en diarios y revistas, y me hacía mis propios álbumes en cuadernos reciclados, que luego leía una y otra vez. En la enseñanza media tuve la oportunidad de participar activamente en una academia científica de ciencias biológicas y un taller de astronomía. Gracias a este último, fui invitada al primer campamento científico escolar que se realizó en la Universidad de Concepción, y más tarde, pude asistir a un curso de verano de física para jóvenes. En una de las actividades posteriores a esos eventos, recuerdo que los participantes fuimos investidos como divulgadores científicos, haciendo alusión a Carl Sagan.
Todas estas pequeñas experiencias, sin duda fueron decisivas para descubrir en las ciencias un camino de desarrollo, en el que más tarde, mi carrera sería decisiva para encontrar el enfoque perfecto para abordar estos conocimientos.
Me pasa algo curioso con eso. Siento que en ciertas ciencias como la física, la ingeniería y astronomía, la humanidad ha progresado de tal manera que hoy en día podemos ver resultados que tan sólo hace algunas décadas eran parte de la ciencia ficción. El ser humano se ha vuelto poderoso y a la vez nocivo para su entorno, con una gran capacidad de construir pero también de destruir. Y por el contrario, las noticias de salud y enfermedades, de crisis alimentarias, de demografía, economía y desigualdad me parece que nos muestran como seres aún vulnerables.
No deja de ser curioso también, que a pesar de la gran capacidad del hombre para desarrollar tecnología portable de alta precisión, construir grandes estructuras o instrumentación astronómica de gran alcance, aún permanecemos ignorantes respecto de los misterios que encierra nuestro propio planeta, sus ciclos y catástrofes naturales. Hay tanto por descubrir, tanto conocimiento nuevo por generar aún, que es como si estuviéramos recién partiendo en una carrera del saber.
¿Cómo funciona una agencia de comunicación enfocada en el trabajo científico?
Estando convencidos de que era necesaria una vitrina que mostrara todo lo que está sucediendo en ciencia y tecnología en Chile, pero de forma independiente, incentivando la colaboración y sinergia de profesionales que han dedicado su vida, más que al periodismo, a la Comunicación de la Ciencia, que es algo más amplio que involucra muchos otros temas o especialidades: Uno de ellos es el periodismo científico.
Dentro de Plataforma Científica le han dado importancia al tema del género, ¿por qué?
Porque es un tema que debe estar presente en la agenda país también de las ciencias. La UNESCO ha establecido la necesidad de estudiar y profundizar sobre diversos aspectos del tema de género y desde hace algunos años los gobiernos en Chile también lo consideran dentro de su agenda. Sin embargo, parece no ser suficiente, ya que la brecha entre niños y niñas, y luego entre hombres y mujeres, en ciencia y tecnología, sigue siendo muy alta. La formación, el acceso, el tema de igualdad, siguen siendo precarios en la vida cotidiana y, a pesar de todos los esfuerzos, el sistema no ayuda mucho a revertir eso. Dedicamos una sección a este tema en nuestro sitio, que en sí es un granito de arena, pero con esto pretendemos ser un aporte al cambio de visión futuro al respecto.
Siempre se habla de que el periodismo en general tiene poco campo laboral, ¿es así en el específico del periodista científico? 
Hoy en día en Chile son muchas las carreras que tienen poco campo laboral, y el periodismo no es la excepción. Es una carrera con un mercado laboral saturado, pero yo creo que el periodismo científico, o en un sentido más amplio, la comunicación de la ciencia, es un camino de desarrollo atractivo, pero riguroso y con una complejidad muy demandante. Esto muchas veces espanta a los estudiantes de periodismo, que ven como algo extraño dedicarse a comunicar la ciencia.
¿Qué piensas de lo que se está haciendo hoy en día en Chile, en lo que ha periodismo científico se refiere?
Creo que hay mucho por hacer aún. En Chile faltan medios especializados, ya que mayormente son los medios generales lo que tienen alguna página dedicada al tema o camuflan las noticias de ciencia dentro de otra sección. Y yo creo que a las personas les interesa informarse y educarse al respecto, pero muchas veces lo medios existentes subestiman a sus públicos y en vez de publicar noticias reales, con rostros reales y locales, sólo se limitan a copiar noticias de agencias, de temas tan lejanos como inútiles a nuestra vida cotidiana. Eso aleja a las personas de la ciencia, porque no se acerca el nuevo conocimiento científico a la comunidad. Y si bien es cierto que éste debería ser un rol social de los investigadores, también como comunicadores tenemos un papel fundamental para democratizar ese conocimiento científico y alfabetizar científicamente a la población a través de los contenidos que generamos.
Creo que hay mucho por hacer aún. En Chile faltan medios especializados, ya que mayormente son los medios generales lo que tienen alguna página dedicada al tema o camuflan las noticias de ciencia dentro de otra sección. Y yo creo que a las personas les interesa informarse y educarse al respecto, pero muchas veces lo medios existentes subestiman a sus públicos y en vez de publicar noticias reales, con rostros reales y locales, sólo se limitan a copiar noticias de agencias, de temas tan lejanos como inútiles a nuestra vida cotidiana. Eso aleja a las personas de la ciencia, porque no se acerca el nuevo conocimiento científico a la comunidad. Y si bien es cierto que éste debería ser un rol social de los investigadores, también como comunicadores tenemos un papel fundamental para democratizar ese conocimiento científico y alfabetizar científicamente a la población a través de los contenidos que generamos.
En el lado opuesto, el de la comunicación científica, hoy en Chile se están dando cosas interesantes: muchos centros e investigadores cuentan con periodistas que los ayudan a acercar sus contenidos a la comunidad. También hay emprendimientos destacados de colegas, periodistas científicos, que a partir del trabajo audiovisual han logrado acercar la ciencia y la tecnología a la comunidad. Hay programas de TV de excelente calidad. Asimismo, hay periodistas científicos realizando investigaciones acerca de la comunicación de la ciencia, algo impensado hace algunos años.
Según tu experiencia ¿crees que el periodismo científico es un trabajo de traducción solamente? ¿Por qué?
Bajo ningún punto de vista. No debería ser un copy/paste. Lo ideal sería que el periodista de medios busque noticias nuevas, que reflejen la realidad, que sean útiles para optimizar la vida cotidiana, que enseñen nuevos conceptos. ¿Por qué perder el tiempo copiando noticias tan abstractas y lejanas si en Chile están pasando tantas cosas en investigación científica y en comunicación de las ciencias? Las personas tienen mucha necesidad de acercarse a estos temas y adquirir nuevo conocimiento. Lo sé de primera fuente, porque me ha tocado organizar y ver muchísimos eventos científicos, de divulgación, valoración, etc., donde es visible el interés del público por comprender fenómenos, informarse, reflexionar y debatir.
¿Cuáles son las dificultades particulares de hacer periodismo científico?
La rigurosidad en el tratamiento de los contenidos, que nos obliga a dejar de ser arrogantes como profesionales de las comunicaciones. Ya que no sólo es importante el trabajo de documentación previa, sino también el estar abierto a la crítica y ser receptivo con la opinión del investigador. Esto es fundamental, ya que al escribir sobre un nuevo descubrimiento seguramente tendré que revisar junto al investigador varias veces mi tema, siendo cuidadosa con el lenguaje y los códigos utilizados para cada área de investigación. Esto se da mejor cuando se tiene la oportunidad de trabajar en un centro de investigación, pero si estás en medios de comunicación, la presión es mucho mayor, porque no siempre tendrás la posibilidad de revisar y rectificar una publicación.
¿Cómo ves a futuro el desarrollo de las ciencias en Chile? ¿Cuál es el rol de los medios de comunicación en ello?
El futuro es muy prometedor. Tenemos áreas muy fuertes en Chile, como la oceanografía y la astronomía, entre muchas otras, y también contamos con científicos de primer nivel; personas que han dedicado sus vidas a desarrollar investigaciones e ideas innovadoras, y que hoy son reconocidos tanto en Chile, como en la comunidad científica internacional. El problema es que todo eso se conoce muy poco, o mejor dicho, el público no especializado no sabe de esas cosas, porque como es obvio, no leen papers en revistas científicas como Nature o Science… Y es ahí donde es clave el rol de los medios de comunicación: los existentes, generando contenidos de calidad; y los nuevos medios, que nazcan para satisfacer requerimientos de nuevas audiencias.

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