[Crítica] Exposición Picasso Amor y Deseo #Picasso

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Por Carmen Marchant
@rodaxilo

Lugar: Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, Palacio Baburizza.
Exposición de Grabados de Pablo Picasso, Amor y Deseo.
Colección de Grabados Fundación Casa Natal de Picasso, Málaga- España.
Valparaíso- Iquique- Santiago 2015- 2016.
El Museo Baburizza de Valparaíso acoge desde octubre hasta fines de diciembre de este 2015, una de las exposiciones mas importantes de los últimos años: Amor y Deseo, 52 grabados originales de Pablo Picasso. Se trata de una selección de su obra gráfica de medio siglo que va de 1921 a 1971 y que pertenecen al Museo Casa Natal de Málaga, la tierra de Picasso. En ella podemos apreciar las variadas técnicas empleadas por este prolífero artista, así como la evolución de los diferentes estilos plásticos que fue desarrollando a lo largo de este periodo.

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[Crítica] Sobre Exposición Smythe 74-77

1977

Por Carmen Marchant
@rodaxilo

Desde el pasado 10 de septiembre la sala D21, Nueva de Lyon 19, Providencia Santiago -conocida también como Telefónica- expone parte de la obra del recordado artista nacional y profesor Francisco Smythe (1952-1998). La muestra, tal como adelanta su título, contiene trabajos del artista correspondiente a los años 1974 y 1977.
Smythe 74-77, es el resultado de la unión de la serie Desaparecidos,  de 1974 y Paisaje urbano de 1977. Los trabajos reúnen collages, dibujos, fotografías y textos a manera de registro de lo que estaba sucediendo en esos años en nuestro país. El soporte utilizado es el papel y la técnica de predominio es la gráfica. El resultado: un trabajo creativo donde figuración e informalismo se complementan.
En los trabajos que formaron la serie Desaparecidos, del año 74, se encuentra el predominio del dibujo a lápiz de grafito y el texto, trabajados austeramente, intervenidos -algunos de ellos- con toques de aguada. Con simpleza, se dibujan pequeños retratos de diferentes personas de todas las edades a manera de fotos de carnet. La pequeñez de la imagen en el total del soporte sugiere cierta sensación de indefensión, de soledad, pequeños rostros inmersos en un vacio sin apoyo. La alusión a los detenidos desaparecidos como a la fiscalización de los habitantes de la ciudad por las autoridades militares se hace claramente manifiesta a pesar de encontrarse velada. La forma de abordar el tema que elige Smythe, es recurrir al anuncio en la prensa de personas desaparecidas por diversas causas. Los diarios publicaban anuncios de personas extraviadas, mas, se sabía que muchas de estas habían sido secuestradas por agentes gubernamentales. Junto a los dibujos tipo foto carnet de ciudadanos comunes, también se incluye los retratos de héroes o cantantes antiguos como Gardel, clásico exponente del tango. Todo ello como referencia a lo popular y a los íconos que remiten a cierta identidad.

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En los trabajos de 1977, se ve una mayor presencia de recursos. Aparece la incorporación de la fotografía en blanco y negro o en monocolor, algún collage, que se incorporan al dibujo y a los textos de los trabajos anteriores. Se continúa la temática de la foto carnet, pero ahora aparece el paisaje urbano que recogen la vida cotidiana de San Diego y Franklin, barrios en los que vivió Smythe cuando era estudiante. Estas obras, a pesar de su mayor elaboración, tal como la muestra del 74, sigue trabajando la temática del control, de la denuncia, y también la inserción de lo popular y cercano.

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Vale la pena mencionar que estas dos exposiciones en los años que se mostraron no fueron valoradas por la crítica y el público las ignoró. Smythe, fue un pionero del arte conceptual en nuestro país. En ese momento no existía un cuerpo de críticos que supieran apreciar en su debida forma un lenguaje eminentemente hermético y factible de muchas y cruzadas lecturas. Ahora, a cuarenta años de distancia y con la perspectiva del tiempo, podemos apreciar una obra valiente, que maneja un lenguaje nuevo que con el tiempo trabajaran otros artistas visuales a fines de esa década y en las siguientes.
Posteriormente, la obra de Smythe trabajará otras temáticas, siendo particularmente recordado por su serie de corazones. Si bien, según los críticos sitúan esta nuevas imágenes como parte del pop, ellas van mucho más allá del pop tradicional, manejando siempre otras lecturas que hacen referencia a sus primeras etapas que podemos ver en la muestra actual.
La muestra se mantendrá abierta hasta el 15 de octubre y por cierto vale la pena visitarla.

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[Crítica] El Regreso a Casa de Álvaro Donoso

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Por Carmen Marchant
@rodaxilo
Fotografías: Catalina Oportus

En la sala El Farol de la Universidad de Valparaíso, se exhibe una muestra del destacado artista Álvaro Donoso Guerrero fallecido a fines del 2010 en Viña del Mar, ciudad en la cual residía. La muestra titulada Regreso a Casa, aparece como un homenaje a quien -aparte de su valor artístico- fuera un profesor de dicha casa de estudios y un gestor cultural de importancia. Director de la sala El Farol por largo tiempo y creador del Concurso Nacional de Arte Joven en 1979. Resulta a propósito mencionar que, a lo largo de los años, galardonados por este concurso son importantes exponentes de la plástica nacional.
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Álvaro Donoso.
Las obras que se exhiben recogen la trayectoria creativa de más de cuatro décadas. En este largo periodo, Donoso, desarrolló diferentes propuestas gráficas como ser: grabados, dibujos, suplages, collages, stencil y técnicas mixtas variadas. La gráfica, fue la expresión visual preferida de este artista que también incursionó en la pintura. Las obras que se exponen están desarrolladas desde el figurativismo, a veces cercano a la abstracción, mas, sin perder la figuración aunque sea esbozada. Vemos aparecer en ellas un sesgo surrealista e irónico, ciertos mensajes crípticos que hacen alusión a situaciones del momento, algunas de las cuales le concernían personalmente. Ello no significa en absoluto que el arte de Donoso haya estado vinculado a la contingencia, nada más lejano a un creador que dialogaba desde la cultura universal en su ascensión amplia. En su imaginario se pueden descubrir no sólo citas a la historia del arte, también a la literatura y las ciencias, producto de una amplia cultura y exquisito gusto que hacían de Donoso un hombre refinado, que vivía desde una estética entendida como una degustación de lo bello.

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Como se dijo anteriormente: las obras expuestas corresponden a un amplio periodo que -desde las más antiguas a las últimas- tienen en común la excelente factura, el trabajo impecable, limpieza y preocupación por un resultado perfecto. En una época en la cual todavía suele prevalecer la valorización de la creación espontánea que busca sobre todo la novedad saltándose el acabado prolijo, vemos que el arte de Álvaro nos remite a la permanencia de una estética que se apoya en la perfección del objeto artístico bien hecho.

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El imaginario donosiano se componía de varias citas culturales. Estas, solían expresarse en series como las referidas a los pájaros, a dioses de la mitología clásica, a las cartas. Todas trabajadas en diferentes técnicas y formatos.
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El tiempo es lo más simple.
De las obras referidas a pájaros -iconos preferidos del artista- la presente exhibición recoge algunos notables trabajos. En la técnica del grabado-, observamos uno de la década del sesenta El tiempo es lo más simple. El grabado, de pequeño formato, se acerca a la abstracción y deja entrever el dominio de esta compleja técnica, de la cual, Donoso fue un maestro en todo sentido, como creador y docente. En la década del sesenta obtuvo una beca de perfeccionamiento en grabado con reconocidos maestros en Brasil. También, en 1969 trabajó en técnicas de grabado en el taller de Osvaldo Guayasamín en Ecuador. De ese periodo es la obra que mencionamos.
El Hombre y su esperanza, es un trabajo en el cual el artista utiliza el suplage, técnica compleja, especialmente por la manera artesanal de aplicar el color empleado por este artista, donde la coordinación de los movimientos son fundamentales para el logro de la perfección técnica. Aquí vemos el juego entre figura y fondo, proponiendo juegos de contrastes y el atisbo de lecturas encubiertas.
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El hombre y su esperanza.
Un excelente trabajo de técnica mixta es aquel trabajado en una sutil degradación de tonos azules que modelan la silueta de una cabeza de hombre portando un marco real de anteojos en un rostro sin facciones. La monocromía trabajada desde el suplage, más, la fría presencia del marco de lentes, nos coloca frente a la incorporación de un objeto tridimensional integrado a lo bidimensional naturalmente. Donoso era admirador de las técnicas dadaístas, entendidas como recursos de posibilidades plásticas, no en su aspecto rupturista de las bellas artes.
No es nuestro propósito detenernos en cada obra, ejercicio tentador frente a una muestra de tan alto nivel, mas, vale la pena detenerse en la técnica del collage de la cual, podemos ver algunos trabajos. El collage fue una técnica importante en la producción de Donoso. En ella, acomete el recorte con todas sus posibilidades, buscando, tanto en los encuentros de las piezas recortadas como en sus vacios, buscando la aparición de nuevas e insospechadas imágenes. Descontextualizando aquellas que la historia del arte ha fijado en la memoria y que al intervenirlas, las reviste de nuevas lecturas a veces inquietantes. Según palabras del propio artista, en el collages, trabajaba desde un azar controlado.
De la serie Cartas a Valparaíso, vemos que por medio de recortes y objetos intervenidos, nos remite a un mundo onírico, compuesto de ciertas claves, entrelazando en el escenario de la ciudad, momentos particulares del creador con la sutiliza y pulcritud que le era propia.
Un merecido homenaje a un importante artista de nuestra región a nivel nacional y latinoamericano. Vale mencionar que Donoso fue también un crítico de arte que colaboro en los diarios El Mercurio de Valparaíso y La Estrella por largo tiempo.
Invitamos a recorrer esta exposición, que se mantendrá abierta hasta el 17 del presente mes. Puede ser visitada de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 15:00 a 18:00 horas. La sala se ubica en Blanco 1113, Valparaíso.

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[Columna] Un Café Con Historia

Sobre homenaje a Esteban Orlando Harrington

Por Carmen Marchant

Harrington
Esteban Orlando Harrington.
Hace algún tiempo, los porteños observaron el homenaje ofrecido a un gran arquitecto del pasado glorioso de la arquitectura de Valparaíso, nos referimos a Esteban Orlando Harrington. Hijo de padre norteamericano y madre chilena, nacido en esta ciudad en 1873. Luego de recibirse como arquitecto, inicia una activa vida profesional a fines del siglo XIX, época en que Valparaíso vivía un gran desarrollo económico y social, el cual se expresaba en el auge constructivo del cual Harrington fue uno de los protagonistas.
A fines de siglo XIX la arquitectura occidental se encontraba inmersa en los movimientos historicistas. Especie de retorno a las formas constructivas del pasado, en parte, por la nostalgia de un tiempo en que los referentes culturales eran de largo ciclo frente a las innovaciones de la modernidad, como también, a las investigaciones y publicaciones sobre arte clásico que habían aparecido gracias a grandes historiadores del arte europeo. A todo esto se suma la valoración de las culturas exóticas, cuyo conocimiento fue producto de viajes de exploración a lugares remotos propios de ese siglo. Fue así como se desarrolló un amplio repertorio expresivo arquitectónico y artístico marcado de romanticismo, con aires de revival replicado también en nuestra ciudad.
El siglo XIX fue el siglo en que Valparaíso conoce un desarrollo explosivo. La pequeña zona del plan no daba abasto a la demanda de sitios para construcción. Esto, unido a la topografía de terrazas de la zona donde se desarrollo la ciudad, le va a dar una determinada directriz a todo emplazamiento. Leyendo crónicas de visitantes extranjeros, podemos observar su atención sobre ciertos edificios de pequeño tamaño inspirados en modelos europeos de nobles materiales, versus la adaptación local que empleaba materiales alternativos.
Las postrimerías del siglo XIX, como hemos dicho anteriormente, fue prolifero en nuevas construcciones en Valparaíso, estas sufrieron una dura prueba de calidad tras el terremoto de 1906, sismo que marcó definitivamente un antes y un después en la historia urbana de la ciudad. Esteban Orlando Harrington había construido varios edificios en los años previos al desastre, la buena forma en que estos resistieron, fue la mejor carta de presentación para el joven arquitecto, cuya oficina -llevada junto a su hermano Ricardo-, se vio colmada de solicitudes, tanto de proyectos públicos, comerciales y casas particulares.
El lenguaje formal que trabaja Harrington se inscribe dentro del historicismo mencionado, adaptado con elegancia tanto a la topografía porteña, como a su falta de espacio. Afortunadamente, gracias a la prolífera producción de este arquitecto, aun podemos gozar de la permanencia de algunas de sus obras, tanto en el plan de la ciudad, como en las viviendas que han sobrevivido en los cerros porteños.
Dentro de los edificios públicos del plan de la ciudad podemos mencionar, entre otros, el Hotel Reina Victoria, cuya feliz fachada forma parte del enmarque de Plaza Sotomayor. Este pequeño hotel ocupa el lugar del antiguo Hotel Inglés que fue destruido en 1897 por un incendio. En 1902, fue reconstruido por Harrington, el cambio de nombre fue un homenaje a la Reina Victoria fallecida el año anterior. Una característica de este hotel, es su estrechez, la fachada lateral es mínima, mas, la determinación del espacio fue sorteada magistralmente.
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Actual fachada Hotel Reina Victoria.
En los tiempos que estamos tratando Valparaíso tenía muchos hoteles, la mayoría hoy desaparecidos. Uno de los más destacados fue el Hotel Royal, cuyo edificio aun se mantiene no así su función primigenia. El Hotel Royal recibía a connotados personeros del comercio, a visitantes diversos en un periodo de gran movimiento, cuando Valparaíso era puerto principal del Pacifico. El edificio actual es una reconstrucción realizada por Harrington de otro hotel incendiado. Su nombre antiguo era Hotel France y databa de la primera mitad del siglo XIX. La nueva versión levantada hacia 1897, tiene cuatro plantas rematadas en mansarda. Ocupa parte de la manzana entre calles Esmeralda y Blanco. Su arquitectura tiene gran presencia con un interesante escorzo propio de las calles en curva de la ciudad. La calidad de este edificio, de estilo neoclásico francés, resistió el sismo del 1906 y su función e importancia como hotel se mantuvo hasta la década del 30 del pasado siglo XX. Los antiguos habitantes de la ciudad recordarán con nostalgia que allí funcionó por décadas el Café Vienes.
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Actual fachada del Edificio Atalah.
Otros edificios destacados de Harrington que aún se mantienen son: Edificio Atalah en Calle Serrano 553-551, construido en 1903 como Hotel Cecil. Actualmente conocido por funcionar allí el Bar La Playa. También podemos mencionar el Edificio Dacal, emplazado entre las calles Blanco, Pasaje Ross y Avenida Errázuriz, obra encargada por la familia Cousiño Goyenechea.
En cuanto a las viviendas, algunas de las más notables las encontramos en Playa Ancha. En ellas, Harrington desarrolla una arquitectura en madera, material apropiado para zonas de gran actividad sísmica como es Chile. En un sitio que adquiere en este cerro construye varias casas entre 1908 a 1910 que podemos observar en un pasaje que lleva el nombre de Pasaje Harrington, perpendicular a la Avenida Gran Bretaña. La mayoría de los residentes que se instalaron en Playa Ancha tras el terremoto de 1906 provenían del comercio de origen británico, de allí el nombre de Avenida Gran Bretaña que toma el camino de circunvalación en este sector. Camino que une a la altura de la cota cien a gran parte de los cerros de la ciudad y que en otros que circunvala toma el nombre de Camino de Cintura.
Esteban Orlando Harrington muere atropellado por un tranvía en 1936, su fin fue similar al otro gran arquitecto: Antoni Gaudí. Salvando las diferencias entre ambos, tal como Gaudí quien dio un sello particular con sus obras a su ciudad natal, Barcelona; Esteban Orlando Harrington ha sido parte del sello arquitectónico que -junto a otros destacados arquitectos- le dieron a Valparaíso una identidad y un valor que ahora sufre un deterioro acelerado.
Hemos sufrido nuevos terremotos y destructivos incendios; pero el desastre mayor de nuestra ciudad es la indiferencia de sus habitantes, el no haber sabido apreciar y mantener aquello que se levantó en el pasado con elegancia, con dignidad y que hoy cae bajo la especulación inmobiliaria, es remplazada por construcciones desechables o algún estacionamiento que rompe un tejido urbano que tuvo calidad e identidad. Esperemos que el homenaje a este arquitecto no quede sólo en lo simbólico y sirva para despertar el interés y respeto por lo que tenemos aun de valioso en lo arquitectónico.

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