La Ley haciendo de La Ley

La Ley haciendo de La Ley

Analizamos la tan esperada Adaptación

Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

A finales de 2013 nos enterábamos de la reunión de la banda chilena con mayor éxito: La Ley. Agrupación que en 2005 entró en receso tras 15 años de extenso trabajo musical. El 18 de octubre de 2013, Beto Cuevas -líder y vocalista de La Ley- anunció a través de su cuenta de twitter que la banda que le vio nacer como cantante volvería a los escenarios. Cuando me enteré de la noticia escribí un artículo señalando que este regreso no debía ser la típica reunión en la cual una mítica banda hace una mega gira para llenar los bolsillos de sus miembros, y luego cada uno retoma su carrera como solista, pues los distintos trabajos solistas de los ex miembros de La Ley (Beto Cuevas, Pedro Frugone, Mauricio Claveria) fueron nefastos. Muy distinto en el caso de la reunión que realizó Héroes del Silencio en 2007, o Soda Stereo ese mismo año; ya que tanto Bunbury como Cerati cosecharon éxitos y grandes obras durante sus años en solitario. La Ley debía volver no sólo a los escenarios, sino también a los estudios. Y así fue.

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[Entrevista] Diego Fischerman: “Escribir sobre música es hablar de un lenguaje con otro lenguaje”

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Por Diego Villavicencio
@diegovillacer

Fotografías: Catalina Oportus

Son cerca de las 11 de la mañana del sábado 7 de noviembre. El Hotel Diego de Almagro -que fue el encargado de alojar a los 54 invitados que protagonizaron la quinta edición del Festival Puerto de Ideas- es azotado por un sol enceguecedor. Junto al aire matutino -un aire que no parece corresponder al mes que cruzamos- entra el periodista, escritor y crítico de música, Diego Fischerman. Luego de saludarnos, y caminar hasta el restaurante del hotel, nos sentamos, e iniciamos una conversación sobre el oficio de crítico, el rol de éste, y -obviamente- música.
  • ¿Qué rol cumple el crítico en el desarrollo de la música?
Es complicado porque en la pregunta presupones que el crítico tiene un rol o un aporte. Entonces debemos preguntarnos si la crítica tiene alguna incidencia en el mundo musical. Se sabe que han habido compositores muy sensibles a las palabras del crítico, y que han incluso cambiado cosas según las sugerencias de un autor; pero la mayoría no. La mayoría hace lo que tiene que hacer sin ningún cuidado por lo que diga el crítico. En este punto debemos preguntarnos a quién se dirige el crítico: ¿habla con el músico o con la audiencia? Me parece que actualmente quien escribe sobre música establece un dialogo con la audiencia, con el público. 
Sin embargo -en mi experiencia personal- sucedió una anécdota interesante con Mercedes Sosa. Critiqué muy duramente un concierto de ella, en un momento en que era intocable. Mercedes había hecho un gran concierto en el Luna Park. Incluyó un cuarteto de cuerdas. Y recurría a un modelo de concierto con invitados, donde por cada canción cambiaba de invitado, entonces cantaba poco, muy poco. Yo escribí que el papel de madre de la música popular argentina -rol que adquirió al volver al país después de la dictadura- y que lo había perdido, que ya no significaba nada, que se había vaciado de contenidos, que esas invitaciones eran más para juntar nombres que para otra cosa, y que no había un verdadero trabajo musical. Y agregué que el trabajo de cuerdas estaba mal usado, porque fue algo decorativo. Era lo que me había parecido. Ella se enojó brutalmente. Un día suena el teléfono de mi casa, contesto y me dicen “Yo soy Mercedes Sosa, quiero agradecerle (…), me enojé mucho con su crítica, pero lo he pensado mejor; cuando usted escuche mi próximo disco se va a dar cuento que lo escuché”. A partir de ese momento tuvimos una relación bastante fluida. Ese es un caso, uno personal. Pero aun así no cuento con que lo que hacemos influya en los músicos”.
  • Julio Cortazar tiene un cuento llamado El Perseguidor, trata sobre un músico de jazz, el narrador es un crítico. Cerca del final del cuento, el narrador señala que a veces el crítico entiende la música y la obra de un músico como ni siquiera el músico la entiende. ¿Qué piensas al respecto?
Más que crítico, es el biógrafo. No, no creo que el crítico entienda más que el músico. El crítico -como cualquier oyente- entiende, necesariamente, otra cosa. El crítico escucha la música de manera atenta, de manera responsable y comprometida; es estar dispuesto a darle al objeto lo mismo que el objeto le da al oyente. En ese sentido el crítico puede -muchas veces- escuchar cosas que el músico no escuchó, pero esto no se limita al crítico sino al oyente.
  • Coméntanos sobre el rol que tiene el crítico con la audiencia, aquel de mostrar música.
tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje”
Ese es el rol fundamental del crítico. Muchos críticos se dedican a esto porque quieren demostrar lo que saben. Sin embargo, la función del crítico es esa, es abrir puertas. Es un trabajo muy grato, pero tiene una dificultad: tratar de decir algo sobre un lenguaje con otro lenguaje. Y -además- trabajar con la suposición de que hay algo sobre la música que la misma música no dice, lo cual es absurdo. Sin embargo, la experiencia te permite notar ciertas cosas que -quizás- otros no. Ea como en el futbol: quien está mirando el primer partido de su vida, se sorprende con facilidad y todo para él es nuevo; en cambio el que ya ha visto muchos partidos sabe en que fijarse y guía -de una u otra forma- al espectador novato. Con la música no es diferente, por lo general quién ha escuchado mucho suele fijarse o notar cosas que un oyente primerizo no. Lo que hay que intentar es guiar a los lectores-oyentes.
  • ¿Cómo han influido las nuevas tecnologías, y -particularmente- la música en streaming?
La posibilidad es maravillosa. La pianola fue el primer invento extraordinario como instrumento reproductor, de hecho el jazz no existiría sin esto. El siguiente paso fue la grabación del sonido, eso lo cambió todo, la posibilidad de escuchar lo que sucede en otras épocas y en otros espacios. La grabación de la música ha sido fundamental para el desarrollo de la música en las últimas décadas. Hoy el streaming es fantástico. Sin embargo -paradójicamente- la abundancia puede generar un vacío tan grande como la escasez, es decir, cuando uno tiene mucho y no sabe dónde ir puede quedarse paralizado.
  • Allí se vuelve al rol del crítico, del curador.
Efectivamente. Y ese rol está muy ausente en la actualidad. Hace décadas era más sencillo toparse con programas de radio dedicados a la música, digo programas conducidos por críticos, por especialistas. Hoy, en los medios masivos hay un espacio muy escaso para la crítica y para la curaroría. 
Pero independiente de ello, quien hace música tiene cada vez mayores posibilidades de mostrar su trabajo utilizando los canales de internet.
  • ¿Cómo debe formarse un crítico?
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.
En principio las ganas de escuchar mucha música, debe haber algo que lo motive a esto. Y esa misma motivación te hace investigar, comparar, etc; algo te hace sentir que eso es vital y que debes compartirlo con otros. Eso es lo fundamental. Eventualmente la formación teórica lo puede ayudar, pero lo fundamental es el gusto por la escucha, y ese mismo gusto te hace aprender. Con cada audición, con cada escucha uno aprende cosas nuevas; me sucede con el álbum Revolver de The Beatles, que es el álbum que más he escuchado en mi vida, que cada vez que lo oigo descubro cosas nuevas.
El fin de todo esto es posibilitarle a alguien (audiencia) entrar en terrenos que -quizás- no hubiese podido hacerlo sin cierta ayuda.

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[Entrevista] “La música es un arte colectivo” Pascuala Ilabaca

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Conversamos con la cantante y compositora nacional sobre su acercamiento a la música, la búsqueda de sonidos y el trabajo en su próximo disco

Entrevista: Abel Cienfuegos
Redacción: Javiera Farías Quiroga
Fotografías in situ: Ramón Sernuda

En torno a un café, nos instalamos en el Emporio La Rosa para conocer la conexión que, desde pequeña, Pascuala Ilabaca tiene con la música. A los seis años comenzó a estudiar en el Conservatorio de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Hoy se prepara para lanzar su sexto disco que tendrá como temática las perspectivas del tiempo.
  • ¿Cómo nace tu amor por la música?
Fotosenpijama130-178x178“Cuando era chica me llegó un casette copiado con la música de la película “Tiempos de gitanos de Emir Kusturica, era la música compuesta por Goran Bregovic. Ese fue el primer casette que aprendí a poner en la radio y escucharlo, bailar. Eso sembró la semilla de mi gusto por los cantos que son como lamentos, la música oriental, de Europa del este, la música mapuche e indígena, en el fondo como cualquier lamento femenino melismático.”
“Por otra parte, cuando tenía cinco años, con mis papás nos fuimos a vivir un año por Chile, era un viaje de investigación en torno a fiestas populares chilenas. Entonces estuve un año viviendo en carpa, viajando por La Tirana, la Fiesta de la Candelaria, todas las fiestas tradicionales chilenas desde Arica hasta Chiloé. Entonces me acuerdo de todos los cantos populares, de la gente en la iglesia, la devoción, los carnavales.”
“Cuando llegamos a Valparaíso tenía seis años y conocí a Álvaro Peña, el músico fundador del Punk. Yo tenía un piano viejo, estos de las antigüedades, y él iba a ensayar a la casa todos los días un ratito. Me sentaba al lado y le hacía las melodías o el solo mientras él hacía el acompañamiento. Tuve esa suerte de recibir un músico en casa a diario e ir viendo sus procesos, entonces eso para un niño es mucho más exquisito, te tomas la composición como algo mucho más lúdico y asequible porque no tienes que escribir con palabras demasiado elaboradas que todavía no puedes entender. El hecho de ir escribiendo canciones pasó a ser algo también cotidiano.

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Mi ideal siempre ha sido más vivir en un circo que en una casa”

  • ¿En qué momento tienes claro que quieres dedicarte a la composición?
Fotosenpijama390-178x178“He tenido como una dicotomía, porque vengo de una familia y de un círculo de artistas visuales y poetas. Entonces, por ver esa vida como tan solitaria que propone el arte, no quería dedicarme a eso. Yo toco música y bailo desde niña, pero nunca sentí que era lo que tenía que hacer. Mi ideal siempre ha sido más vivir en un circo que en una casa. Quería estudiar Antropología, investigar de los pueblos originarios. Ayudar a las comunidades, trabajar en procesos colectivos de recuperación y reivindicación de los pueblos originarios. Entonces cuando di la PSU me fue súper bien, pero después de todo ese estudio y de leer tanto pensé que al final el placer lo encuentro siempre cuando llego a la casa y me pongo a tocar por horas y horas el piano. Es algo que no me genera un esfuerzo, entonces ahí decidí estudiar música y empezar a escribir mis canciones. Entré a la Católica de Valparaíso y fue la mejor opción. Me empecé a acercar al círculo de músicos porteños, fue como entregarse a una pasión que siempre había estado desarrollando. Me di cuenta que desde el arte también se puede hacer un trabajo colectivo, porque la música es un arte mucho más colectivo que la pintura o que la poesía.”

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  • ¿Consideras que es importante que los músicos estudien realmente la música como oficio?
“Creo que no es necesario entrar a la universidad, en el sentido de que cada uno tiene una forma de educación como mejor le parezca. Uno necesita muchas herramientas para acercarse a lo que busca. Por ejemplo, antes de entrar a la escuela no tenía una visión de los diferentes planos de la música como lo tengo ahora. Hoy puedo disfrutar una canción por el bajo que tiene, por un efecto o por una forma en que se hizo la composición. Si yo no pudiera ver todas esas distintas capas que hay, evidentemente mi composición sería más pobre y mi apreciación sobre la música sería más débil. Hablo mucho de esto con amigos que son profesores de sonido y tienen muchos alumnos de primer año que sólo escuchan reggaetón en este momento. No tengo nada contra el reggaetón, pero creo que para ser la única referencia que tengas de la música de todas maneras atrofia tu oído, porque hay muy pocos elementos, hay un ritmo, una letra, una armonía y se acabó. Muchas veces no hay forma. En ese sentido el estudio es mucho más importante. Por eso, cuando terminé la carrera, me fui a estudiar a la India. Sentía que había muchos elementos que no se habían pasado en la educación occidental. Entonces estudiar en la India también fue de buscar otras herramientas y contrastar respuestas. Lo que el sonido para la academia germana no es lo mismo que para la academia hindú. De ahí puedo generar otras respuestas sobre como yo percibo el sonido y como veo el mundo.”

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  • Hablemos sobre tu viaje a la India, sobre la mezcla de lo nuestro con lo hindú. Más allá de la música, ¿qué es lo que se aprende allá?
“Yo no fui a algo místico como muchos ven la India desde su lejanía. La India, por una parte, tiene distintas tendencias religiosas, y por otra parte tiene la ciencia, la computación, la música, las matemáticas. Hay un desarrollo de la antigüedad de una sociedad entera, que en cada tema hay gente que lo ha profundizado mucho por generaciones. Y eso es un poco lo que fui a buscar, respecto a la improvisación en la música de la India. Por ejemplo cómo entender una canción raga que dura una hora, cómo se estructura y se desarrolla. La búsqueda era súper específica, por una parte estudiar la técnica del canto y por otra parte aprender a componer en una forma raga. O sea como si fuera una sinfonía pero en el fondo entender la estructura raga y componer de esa forma.”
  • Y ¿cómo fue tu inicio en el canto?
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Violeta Parra.
“Siempre fui autodidacta. En un curso de Balmaceda 1215 conocí a Cristina Gálvez, quien fue mi primera profesora de canto. Eso fue justo el año en que estaba grabando mi disco “Pascuala canta a Violeta”, o sea ya había desarrollado una técnica personal de canto influenciada en la forma de cantar que tiene Isabel Parra, por el aprecio por la afinación y por la lírica que tiene, me guió mucho en su forma de cantar. Lo complementé con otras cantantes que me gustaban, como Billie Holiday en el sentido de la expresividad. O también Lhasa de Sela me influenció mucho en la expresividad de la voz, que no necesariamente tiene que ser bonita, sino que se pueden producir quiebres de la voz. Entonces con toda la música que fui escuchando fui encontrando mi propia forma. Pero me sirvió mucho tener un coach vocal, que fue Cristina Gálvez, que una gran maestra.”

Violeta Parra es todo lo que representa la identidad chilena”

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  • ¿Cuál es la importancia de Violeta Parra en tu música y en tu vida?
“Es la manera que tuve de conectarme con mi territorio y con mi identidad. Para mi Violeta Parra es todo lo que representa la identidad chilena, con sus claros y sus oscuros. Todo está encarnado en esa persona, que además vivió en una época en que pudo ser un puente para que un joven de 2010 se conecte con un músico de 1910. Existe el trabajo de recopilación, pero sin ese vuelco creativo y sin esa intervención de Violeta Parra a lo mejor no sería atractivo para una persona de mi generación. Ella agarró ese canto y lo transformó, le puso su creatividad. Hizo lo que deben hacer los folcloristas, porque el folclor es la evolución de las expresiones de un músico, que refleja la historia de su pueblo. Hoy los textos hip-hoperos chilenos son los que más reflejan la contingencia nacional, que es lo que hacía el folclor en 1910. Por ejemplo Anita Tijoux. En ella hay identidad chilena con un texto que es casi un noticiero.”

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  • Cuéntanos un poco de tu trabajo con la reversión de Tenedme en tu corazón

Esta canción es como mi talismán”

“Esta canción es como mi talismán, me permitió llegar a la familia Parra, gracias a esa canción me hice amiga de Nicanor Parra. Es una canción tradicional que tiene todo el peso de la sabiduría, que ha logrado permanecer en el tiempo. Me pidieron desde la organización Mar para Valparaíso recomponerla como si fuera Valparaíso quien la está cantando. Entonces quise transformar la letra un poco para que esta ciudad pueda hablarle a sus porteños y decirles “No me dejes pal’ olvido”. Ojalá que más personas regalen canciones para Mar para Valparaíso y mi idea es componer una canción también.”

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  • ¿Cuál es la importancia de Fauna como banda en el proceso creativo de los temas?
“Mucho, porque Diablo Rojo Diablo Verde, que fue el primer disco que compuse en la India con mis propias canciones, fue antes de haber formado mi banda. Y en este no hay tantos puentes instrumentales porque nacieron en la soledad mía con mi instrumento. Pero Busco Paraíso es un disco que yo compongo en conocimiento de cómo suena mi banda, cada espacio está hecho sabiendo de la persona que va a tocar un solo. Entonces ahí se produce esa simbiosis entre Fauna y las composiciones mismas. Ahora en esa dirección está el nuevo disco, con mucho aporte de la banda, en un sonido transformado a algo más hindú. Con Jaime Frez, mi baterista, vivimos en la India y estudiamos un año les hacemos una especie de talleres a los chicos en los ensayos para irles mostrando los motivos por los cuales se estudia la música hindú, o enseñándoles un poco de la teoría oriental. Ellos han sabido interpretar esos sonidos con sus instrumentos.”
La cantautora nacional está próxima a lanzar su nuevo trabajo discográfico –Rey Loj– junto con su banda Fauna. Este poseerá 14 canciones que mezclarán el estilo hindú, rockero, folclor, e incluso el bossa-nova. Además su trabajo contendrá composiciones dedicadas al pasado incendio que azotó a Valparaíso en abril de 2014.

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